Una agenda donde cada tarea ocupa una hora concreta. En cuanto hay más tareas que tiempo, te lo dice con una cifra, no con indirectas.
Tres gestos y el día deja de ser una lista sin orillas. Cada tarea recibe una hora, las horas se suman, y el total se encuentra con lo que queda del día.
El micrófono está en todas las pantallas. Lo que oye va solo a los campos — con fecha, hora y duración.
La tarea ocupa un lugar en la escala del día, no un renglón en una lista. Se ve qué se solapa con qué.
La app suma la duración de todo lo puesto para hoy y lo compara con las horas que aún quedan. La diferencia la dice en minutos.
Por la mañana parece que te dará tiempo a todo
A las siete quedan dieciséis horas hasta el final del día, y cualquier lista cabe en ellas. Por eso la planificación matutina es tan generosa: repartimos tareas entre horas que todavía no hemos visto.
Aquí la app no discute. Solo anota cuánto va a ocupar cada tarea.
Calcula tu día aquí mismo
Activa o desactiva una tarea y mira qué dice la app. La cuenta es real: las mismas duraciones y la misma aritmética que por dentro.
Hasta las 23:00 quedan —.
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Por la noche la lista no se acorta sola
Lo que no cupo no desaparece: simplemente se muda a mañana y deja el día de mañana igual de apretado. La agenda muestra ese traslado en vez de esconderlo.
La fecha prevista y la fecha límite son dos campos distintos. Puedes mover una tarea sin tocar el plazo.
El día es finito, y esa es toda la idea
Ninguna agenda añade horas. Lo único honesto que puede hacer es decirte de antemano cuánto tiempo has prometido por encima del que tienes. La decisión es tuya: quitar, recortar o aplazar.
Los avisos llegan también cuando la app está cerrada.
Lo vencido y lo de hoy, arriba. El resto queda en grupos plegados, sin molestar.
5 h 15 min planificadas frente a 1 h 6 min libres — sobran 4 h 9 min. Así lo dice, con la cifra.
Una notificación al móvil en el minuto que marques. Se activa con un permiso y se desactiva igual.
La app genera un código aleatorio. Tu copia vive en la nube bajo ese código, y sin él nadie la encuentra. No hay cifrado de extremo a extremo — cómo funciona exactamente está explicado dentro de la propia app.
Diario, listas, compras, objetivos, calendario, analítica, contactos y restaurantes. Todo en la misma app, sin suscripciones aparte.
La app suma la duración de todas las tareas puestas para hoy y compara el total con las horas que aún quedan del día. Si lo planificado es más, dice exactamente cuánto sobra.
Nada. No hay publicidad, ni niveles de pago, ni seguimiento de usuarios.
No. La app se abre al momento. Por defecto los datos viven en el propio dispositivo, y el código de sincronización solo hace falta cuando quieres ver lo mismo en otro.
La fecha límite es cuando hay que entregar. La fecha prevista es cuando piensas hacerlo. Son dos campos distintos, así que mover una tarea a otro día no desplaza el plazo.
Sí. Pulsas el micrófono, dictas y la tarea aparece en el tablero. En Android y Chrome reconoce el propio navegador; en iPhone y Safari el audio se transcribe en el servidor.
Sí. Tareas, listas, diario y escala del día funcionan sin internet. La red solo hace falta para la sincronización y los avisos push.
En cualquiera con un navegador moderno: Android, iPhone, Windows, Mac. Es una PWA — se instala desde el navegador y luego se abre con su propio icono.
En el blog: bloques de tiempo, matriz de Eisenhower, regla del 80/20 y qué hacer cuando falta la motivación.
Abre la app ahora y ponle una hora a una sola tarea. El resto se entiende solo.
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